El papel de la inteligencia artificial en la ciberseguridad

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Para muchos, la inteligencia artificial (IA) parece ser un término relativamente nuevo. Sin embargo, este proceso tiene más de 63 años de historia. La percepción que existe actualmente de un mayor uso es a partir de la rápida evolución tecnológica, el incremento de la conectividad y el intenso uso de datos.

 

Hace algunas semanas participé en la conferencia “En la Era de la Inteligencia Artificial” en Lima, donde se congregaron expositores, proveedores de soluciones digitales y líderes de diversos sectores, quienes expusieron sus avances en este viaje de la transformación digital.  En esta reunión también se analizaron los resultados del último estudio global de PwC sobre predicciones sobre Inteligencia Artificial para el 2019, que plantean los nuevos retos dentro de las empresas al adoptar este camino.

 

Por ejemplo, si bien el 56% de las compañías desarrollarán nuevas estrategias para mejorar las capacidades y habilidades de sus colaboradores para que incorporen estas tecnologías de IA en su fuerza laboral, solo un 31% ha previsto dentro de esta estrategia la implementación de medidas de ciberseguridad efectivas y alineadas a las necesidades de su negocio. Aunque estas cifras parezcan contradictorias, por lo general, es un comportamiento común que los procesos de seguridad de información y tecnología queden relegados.

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Hay que tener en cuenta la importancia del IA dentro de estos mecanismos de seguridad. Este software tiene la capacidad de “aprender” de los eventos pasados y predecir e identificar futuras  amenazas.

 

Por otro lado, ante la escasez de profesionales en ciberseguridad –lo cual es un problema global y no exclusivo de nuestro país–, se hace cada vez más necesario el uso de IA en sus diferentes niveles de madurez, pues permite tener mayores capacidades y reemplazar funciones humanas repetitivas en diferentes áreas de las organizaciones. Dentro de ellas, la seguridad de información no será la excepción. Esto, por supuesto, también será aprovechado por los hackers, quienes ya están sofisticando sus técnicas de ataque y pueden utilizar diversas tecnologías para explotar las vulnerabilidades de las organizaciones.

 

Es por ello que los líderes empresariales necesitan informarse respecto al alcance de las nuevas tecnologías y las consecuencias que podría tener en su negocio. No obstante, esto no quiere decir que se deba temer a las nuevas tendencias. La idea es generar la mayor cantidad de oportunidades a la vez que se mide riesgos potenciales y se busca la manera más adecuada de enfrentarlos.

 

Finalmente, no olvidemos que cuando hablamos de ciberseguridad, la pregunta no es si nuestra empresa es vulnerable a un ciberataque sino qué mecanismos utilizaremos para recuperar las operaciones cuando la compañía sea atacada. La respuesta podría estar en el uso de la inteligencia artificial.